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LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE, Objetivo 17: Alianza para lograr los objetivos

Alianzas que fomentan solidaridad, el objetivo más importante 

Eres pobre cuando no tienes comunidad, no cuando no tienes dinero, dicen los pueblos indígenas y otros como Pépe Mújica, el expresidente de Uruguay. 

Este espacio ha intentado ser una cámara de eco donde se escuchan las voces de comunidades impactadas por el cambio climático, la inequidad e inseguridad económica, y las decisiones por grupos con poder, siempre con una mirada a un futuro mucho más esperanzador. Con las 17 metas de las Naciones Unidas para el 2030, hemos reflexionado en la capacidad de nuestras aportaciones locales.

Hemos llegado al último objetivo de la UNO y de esta columna. El número 17 es formar y fomentar alianzas para lograr las metas. Mújica y otros nos dirían, “Sin un  puñado de amigos, y una buena dosis de solidaridad ¿cómo podemos atenuar los problemas que se nos presentan”?

Dejó constancia de que todos vimos lo opuesto hace muy poco cuando este país salió de Afganistán y vimos a un pueblo de 8 millones ensimismado en el pánico por el avance del Talibán. ¿Qué decir de las mujeres y los niños? La UNO, los EEUU, la Unión Europea, los países Árabes, ¿dónde estaban cuando ese fatal día llegó? 

Según la UNO, la disminución de la ayuda de fuentes públicas y privadas y el aumento de las deudas nacionales y regionales están obstaculizando el desarrollo sostenible. “El financiamiento es la prueba de nuestra seriedad”, dijo António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, hace dos años, “sin recursos, simplemente no cumpliremos con las personas o el planeta”. 

Si no tienes comunidad no tienes dinero, y si tu comunidad no tiene dinero, lo más importante es que tenga una sólida base de cooperación entre sus miembros, digo yo. No fue por falta de dinero que los EEUU dejó a Afganistán en un estado deplorable. Fue por falta de solidaridad. Por falta de entender su conexión con un pueblo que había infiltrado por 20 años pero que no llegó a verdaderamente conocer y querer. 

Algunas veces ofrecemos ayuda a otros y después encontramos que estas personas están haciendo cosas indeseables. Por salud mental, tenemos que apartarnos, si vemos que estamos habilitando su capacidad de negatividad. Pero si podemos hacer algo y, si hemos formado una amistad, ¿cómo abandonar a alguien en momentos de crisis?

Aquí, en el valle de Hudson, estamos entendiendo que todos nos necesitamos. No es tanto el dinero, ni los recursos lo que pueden reforzar nuestros lazos. La confianza, la comprensión, el conocernos es lo que nos puede convertirnos en seres y comunidades resilientes. Se trata de intentar ver el punto de vista del otro. Nelson Mandela nos lo enseñó. 

De aquí a 2030, la UNO tiene que desmantelar los impedimentos a la solidaridad. Entre los países, se tiene que ver más allá del interés nacional, porque ya nos hemos dado cuenta de que lo que hacen unos en un lado del mundo, afecta a otros en al otro lado. Tenemos muchísimo más en común de lo que imaginamos. La pandemia del Covid-19, la crisis climática y su amenaza al medio ambiente han puesto a la luz la realidad de nuestras interconexiones y la fragilidad de lo que llamamos fronteras. 

Nuestra iniciativa de seguridad personal, sea emocional, física y económica, etcétera, se apoya sobre este soporte social. Nuestro progreso individual depende de nuestras conexiones con los demás; y de hecho, todo lo que tenemos sea nuestros años de estudio, de trabajo, nuestros alimentos y vestimenta y techo son evidencia de que hay miles de manos que han aportado a estas cosas y situaciones. No podemos olvidar todos los sacrificios de nuestros seres queridos para que seamos alguien en la vida. ¿De la misma manera, por qué no podemos recordar todos los sacrificios de los demás seres que no conocemos, pero cuyos actos aportan a nuestra felicidad y desarrollo a diario?

En conclusión, la UNO tiene que aprovechar esas conexiones existentes que tenemos y promover una alianza mundial que le de paso a las futuras generaciones a tener una vida saludable y sana. La situación de Afganistán es una gran oportunidad para reunir a todos los países que están involucrados o interesados en Afganistán y poner presión contra el aislamiento y el poder a punta de terror que es lo que las políticas del Talibán suponen. Cada uno de nosotros tiene que dejar este mundo mejor y suavizar la desconfianza en nuestro entorno. Que lleguemos a entender que acercarnos a otros con sinceridad, es acercarnos a nuestra propia verdad. Gracias.